EDITORIAL
Volvemos a las urnas este 26 de marzo para elegir a nuestros diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, conscientes de la sagrada y comprometida misión que deben desempeñar en medio de un controvertido panorama económico internacional, con guerra de por medio y el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos a Cuba.
Acudimos a estos sufragios para edificar la sociedad más inclusiva de la historia en la isla, con el reto de imprimir agilidad y practicidad a cambios en el quehacer, que redunden en el esperado beneficio del pueblo, donde los que integren el nuevo Parlamento asumirán la alta responsabilidad de hacer realidad esas expectativas.
Vamos a las urnas a ejercer nuestro voto libre por los nominados de manera “democrática y pura, sin politiquería ni corrupción”, como lo concibió Fidel, y como prueba fehaciente de su eterna presencia entre nosotros, señalándonos el camino, y convocándonos a hacer uso del voto unido, no como una consigna, ya que “Votar por todos es una estrategia revolucionaria”, diría el siempre presente Comandante en Jefe.
Votemos por quien mejor represente los intereses de equidad en la sociedad socialista, en medio de una fortalecida acción liderada por el Partido Comunista y el Gobierno contra quienes atentan con su actuar desestabilizador, los programas de abastecimiento a la población y el destino social.
Votemos por la cubana o el cubano que, en su condición de diputado, mantendrá el permanente contacto con el pueblo, práctica que ha servido para una muy provechosa retroalimentación durante los intercambios que antecedieron a estas elecciones.
Aun cuando en la candidatura aparecen conocidas personalidades del universo cubano, la misma la integran mayoritariamente nominados que no son conocidos más allá de su localidad, pues a tono con la Ley Electoral de los 470 legisladores que formarán el Parlamento, 356 serán delegados de circunscripción y de ascendencia provincial y solo 114 nacionales.
En reciente información sobre el asunto se precisaba que, “de ser elegidos todos, quedaría un Parlamento renovado en el 64 por ciento, con representantes de casi todos los sectores de la sociedad, más del 95 por ciento de ellos con nivel universitario; en tanto las mujeres sobrepasan la mitad en posesión de curules, y jóvenes menores de 35 años, uno de cada cinco legisladores”.
¡Camagüeyanos!
Con nuestro voto aseguramos el futuro de la Patria que nos merecemos; carguemos como caballería agramontina de estos tiempos y pese toda adversidad y maquinaciones foráneas, hagamos de la elección de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, una contundente victoria por la soberanía cubana, como libre expresión de unidad y de estrategia revolucionaria. (Foto: ACN)
