Por Yadira Núñez Figueredo/Radio Cadena Agramonte.
Desde hace 40 años Daysi Rodríguez Llanes despierta cada mañana con la motivación de recibir el abrazo tierno o la sonrisa inocente de sus pequeños de tercer año de vida del círculo infantil América Latina, de la ciudad de Camagüey.
Han sido cuatro décadas de entrega a una institución en la que ha encontrado su hogar y la certeza de haber elegido una labor tan necesaria para cultivar sentimientos y aprendizaje en quienes constituyen la esperanza del mundo:
“Me gusta mucho la profesión porque los niños desde las primeras edades nos transmiten sus sentimientos, el cariño hacia nosotras y es muy gratificante verlos cuando demuestran que, gracias a la labor que realizamos, han aprendido habilidades, hábitos y costumbres. Los pequeños son nuestra razón de ser y por eso es importante que nos preparemos constantemente, de manera, que ellos puedan aprender más en cada actividad desarrolladora. El trabajo con la familia, también, es esencial para que juntos logremos la educación integral de los infantes”.
En el arte de enseñar va implícito, asegura, esa mezcla de creatividad y dedicación que hacen posible, que ante las carencias materiales, los niños puedan disponer de medios de enseñanza atractivos y didácticos para desarrollar habilidades y juegos de roles.
“Hemos retomado áreas de juego del nivel preescolar para usarlas con los niños más pequeños. De igual manera, gracias a los padres y el esfuerzo de todas las docentes en el círculo elaboramos medios de enseñanza novedosos como juegos de dominó, rompecabezas, títeres de guantes y de varilla, los cuales contribuyen a que los menores desarrollen su pensamiento, la creatividad y la imaginación”.
A lo largo de sus 40 años de experiencia mucho ha aportado esta educadora a quienes, como ella, se desempeñan en el nivel educativo de Primera Infancia como una profesión consagrada que encierra en sí una dosis de maternidad, pasión por los niños, y una constate preocupación porque permanezcan bien seguros bajo sus cuidados:
“Actualmente tengo una educadora y dos auxiliares pedagógicas que son muy responsables y se preparan a través del programa de implementación del nuevo currículo para la realización de las diferentes actividades del proceso docente educativo. A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de trabajar con recién graduadas y siempre les comparto mis experiencias, el amor que siento por los niños y la responsabilidad que asumimos de cuidar y enseñar a los pequeños para que sus padres se vayan confiados a trabajar”.
No por repetirse los mismos programas y actividades educativas dejan de ser sorprendentes, comenta, los logros en el desarrollo de los niños:
“Ahora tengo un grupo de 18 infantes y las familias son maravillosas. A pesar de que son muy pequeños he logrado que se alimenten solos, canten y desarrollen el juego de roles. Sinceramente me siento muy contenta, mi círculo es mi hogar”.
Daysi Rodríguez Llanes ya acumula 58 años de vida, y de ellos 40 los ha dedicado a la educación de la Primera Infancia en el círculo infantil América Latina en la capital agramontina.
Ya los problemas de salud que la afectan le anuncian que llegados los 60 años le corresponde jubilarse, pero sabe que mientras ese momento toca a su puerta, cada mañana seguirá despertando con el mismo deseo de formar a los que saben querer. (Fotos: De la autora y cortesía del círculo infantil América Latina)
