Por Pedro Paneque Ruiz/Radio Cadena Agramonte.
No podía ser de otra manera. La sobresaliente mayoría de los países que integran la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha ratificado, por vigésimo tercera ocasión, su condena al criminal bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, cerco que rebasa ya el medio siglo de existencia, con un triste saldo de muertes por no poder acceder a medicamentos de última generación, sobre todo para combatir el cáncer y otras enfermedades letales, además de los multimillonarios perjuicios económicos que atentan contra el desarrollo de la Isla.
Titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos de América contra Cuba”, la moción fue sometida a la consideración de los estados miembros del organismo internacional, 188 de los cuales votaron a favor de su aprobación. Solo se computaron dos sufragios en contra (EE.UU. e Israel) y tres abstenciones (Islas Marshal, Palau y Micronesia).
Anualmente, y desde los inicios de la década de los 90 del pasado siglo, la Asamblea da tratamiento a un proyecto de resolución que demanda el fin de la punición económica, comercial y financiera a la mayor de las Antillas, malsano castigo herencia de la guerra fría, que en la actualidad resurge como latente amenaza para todo el planeta.
Pero si algo ha traído aparejado el genocida proceder yanqui contra Cuba -y que ha escapado a la predicción de sus promotores-, es la capacidad de resistencia que ha generado y fraguado en los cubanos, quienes -a pesar de las grandes afectaciones derivadas del bloqueo- siguen edificando el Socialismo.
Los beneficios para bien de la inmensa mayoría del pueblo, basados en los postulados del Programa del Moncada, se materializan sin tener en cuenta credo, tendencia política, y sin siquiera discriminar a aquellos que viven a costa del mercenarismo dentro de Cuba, gracias al vil pero jugoso negocio de la contrarrevolución.
Una vez más, la votación ha demostrado la irracionalidad de esa política con la cual se ha pretendido sitiar a Cuba, y no ha hecho más que granjearle la admiración mundial, pero a su vez ha evidenciado el aislamiento de los gobernantes norteamericanos, con la excepción de sus seguidores israelíes y otros pequeños lacayos, que para nada pueden enfrentarse al Imperio.
Pero en este 28 de noviembre ha coincidido esa votación con un recuerdo de gran trascendencia para los cubanos, por el amor y respeto hacia un hombre devenido ejemplo por su arrojo, valentía, inteligencia, fidelidad y, sobre todo, por su arraigo popular.
Camilo Cienfuegos ha estado presente en esa formación de cubanía inclaudicable ante las pretensiones estadounidenses de rendir por necesidad y desesperación a Cuba, y ha estado vigente en la decisión de la inmensa mayoría de un pueblo por preservar y hacer avanzar su Revolución y el modelo social intrínseco.
El 26 de octubre de 1959, Camilo se dirigió por última vez a su pueblo desde el entonces Palacio Presidencial. En un discurso considerado su testamento político, aseveró que “esta manifestación de pueblo, estos campesinos, estos obreros, estos estudiantes que hoy vienen a este Palacio, nos dan las energías suficientes para seguir con la Revolución, para seguir con la Reforma Agraria, que hoy no se detendrá ante nadie ni ante nada. Porque hoy se demuestra que lo mismo que supieron morir veinte mil cubanos por lograr esta libertad y esta soberanía, hay un pueblo entero dispuesto a morir, si es necesario, por no vivir de rodillas”.
Como aseverara el líder de la Revolución, Comandante en Jefe Fidel Castro, al confirmar la pérdida del Señor de la Vanguardia después de dos semanas de búsqueda, "en el pueblo hay muchos Camilos", y a la luz de los acontecimientos de hoy día se refuerza ese criterio, pues “Camilo seguirá viviendo en hombres como él, seguirá viviendo en los hombres que se inspiren en él. Porque lo único que nosotros podemos pedirle a nuestro pueblo es que, cada vez que la patria se encuentre en una situación difícil, en un momento de peligro, se acuerde de Camilo", sentenció Fidel.
Y esa ha sido la decisión que ha sustentado esa voluntad de resistencia de los cubanos ante el criminal bloqueo, que una vez más ha sido condenado por el mundo. (Foto: Archivo)
