Por Pedro Paneque Ruiz/ Radio Cadena Agramonte.
“Venezuela agobiada por la fuga masiva de cerebros”. “Estrenan obra en Miami sobre la inmigración venezolana”. “Venezolanos protestan por las captahuellas para la compra de alimentos.”Venezolanos de Miami solicitan a EEUU que impida la venta de Citgo”.”Venezolanos opositores se solidarizan con periodistas ‘víctimas de censura’”.
Quien lea esos titulares de la prensa norteamericana y profundice en cada una de sus informaciones, indudablemente pensará en el sufrimiento de millones de venezolanos “víctimas de los desatinos de un gobierno”, que paradójicamente, sale victorioso, por un abrumador apoyo popular, de golpes de estados, referéndums, elecciones anticipadas y de cuantas patrañas oligárquicas y contrarrevolucionarias puedan urdirse, por supuesto, organizadas y financiadas por la CIA.
Pero es más: si se acude a los archivos periodísticos y de agencias noticiosas desde finales de la década del 50 del pasado siglo, hasta nuestros días, comprobará que Cuba se ha mantenido bajo esa agresión mediática, con acciones más recientes como Zunzuneo o la utilización de jóvenes latinoamericanos para subvertir a sus similares cubanos.
Ahora es Venezuela y las noticias que corren hablan de que “hay fuga de inversionistas, de empresarios, de médicos, de comunicadores sociales, de ingenieros de la industria petrolera”; pero en realidad debían decir que hay robo de inteligencias profesionales, con el propósito de hacer abortar programas de amplio beneficio social contemplados en las Misiones que lleva a cabo la Revolución Bolivariana.
Tendenciosamente, analistas citados por el Nuevo Herald significan que “la situación se ha agravado ante el marco de políticas públicas adoptadas desde que el fallecido presidente Hugo Chávez llegó al poder en 1999, para implantar su Revolución Bolivariana”.
“Desde ese momento, se ha comenzado a crear un tramado de leyes que han hecho que la inversión privada en Venezuela sea la menor de la historia y ha dejado a la propiedad privada en estado de vilo”; sentencian los cables noticiosos.
Olvidan que ese sector de la “inversión privada” a la que aluden, mantuvo en una gran pobreza y analfabetismo a la mayoría del pueblo venezolano durante décadas, que con sus ganancias nunca hizo planes de confortables viviendas para los más pobres ni invirtió en una salud pública al alcance de todos, como la que se brinda actualmente, con el apoyo de galenos cubanos y mediante los programas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA).
Esas mismas informaciones tergiversadoras cuentan que “según una encuesta de Gallup publicada la semana pasada, la percepción de inseguridad personal es más alta en Venezuela que en cualquier otro país del mundo”, cuando debían decir que esa incertidumbre la padecen los ciudadanos norteamericanos, principalmente los negros.
A esos, les sugiero que lean los cables que agencias serias publican en torno a los sucesos de este momento en Saint Louis, Missouri, donde cientos de personas formaron largas filas a las afueras de una iglesia para asistir a los servicios funerales del joven afroamericano Michael Brown, asesinado hace tres semanas por un policía blanco, en un país que gasta millones de dólares en equipamiento para las fuerzas represivas, en tanto no hay suficientes fondos para las escuelas.
Me pregunto entonces; ¿cómo serían los titulares si eso pasara en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Cuba o cualquier otro país donde se implantan políticas de gobierno en beneficio del pueblo, como Brasil y Argentina?
Con Venezuela se repite el patrón utilizado por años contra Cuba, donde esa permanente agresión ha estado sazonada con sabotajes a industrias de vital importancia, atentados contra principales dirigentes, introducción de virus dañinos la salud humana y el medio ambiente, perjuicios a embarcaciones y secuestros de pescadores; por mencionar solo algunos.
La invasión por Paya Girón, o Bahía de Cochinos, no la enumero entre esas embestidas yanquis, pues en realidad fue una aplastante victoria del pueblo cubano contra los designios del mal y un escarmiento devenido primera gran derrota militar del imperialismo yanqui en América Latina, como chasco y lección que les ha hecho pensar una y otra vez en repetir similar aventura.
Que eso les sirva de ejemplo para sus aventuras contra Venezuela. (Foto: Archivo)
