Por Pedro Paneque Ruiz/Radio Cadena Agramonte.
Como ineludible reto para su cumplimiento se presenta a los camagüeyanos la actual zafra azucarera, que muy bien pudiera significarse, y así lo demanda, por una permanente aplicación de decisiones adecuadas e inteligentes, a partir de las insuficientes disponibilidades de materia prima, caña.
A ello agréguele el no haber contado con todos los elementos necesarios, y a tiempo, para las reparaciones en la maquinaria y demás equipos de cosecha y en la industria, lo que ha demandado y demanda, una consecuente y permanente acción en el enfrentamiento de roturas y otros imponderables, característicos en las moliendas.
Aunque no es comparable con los aportes a la economía de moneda convertible y de intercambio de otras épocas, los tributos camagüeyanos de la presente zafra pesan en las disponibilidades de la nación para enfrentar, como lo viene haciendo hace dos años, las consecuencias de la pandemia de la COVID-19 y el mantenimiento de otros muchos programas de beneficio social, a los que no se renuncia.
En la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, a finales del recién concluido calendario, se ratificó la decisión cubana de continuar su gradual recuperación económica en el presente 2022, no obstante las afectaciones de la enfermedad del siglo y el bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba, que en su malsano y dañino recrudecimiento, se mantiene igualito que el año precedente.
Sobran razones pues, para que la actual cosecha cañera se distinga por el máximo aprovechamiento de cada trozo que salga de las plantaciones, y si en otros años veíamos caña tirada en los caminos sin recoger aplastada por los equipos, en este tal acción se convierte en un ladrón de azúcar de primer orden, al igual que las quemas no programadas y otras muchas chapucerías en la recolección, que van a la cuenta de los hombres y a la exigencia de técnicos y de quienes dirigen, para que el cumplimiento de la tarea diaria marque la hora en cada jornada, incluidos los encargados de la transportación cañera automotriz o ferroviaria.
En casa de ingenio, y sus trabajadores saben de ello, se debe ser exquisitos en la operación de cada área, y el azúcar a entregar inviolable en su cumplimento como cuestión posible, y lo afirmo, con toda propiedad, pues en incontables campañas he disfrutado, y publicado, el regocijo de los trabajadores de centrífugas al bajar el dulce comprometido por turnos, reflejo de un mancomunado quehacer que nace en el cañaveral.
Reconforta e imprime seguridad y confianza ver el práctico aporte de quienes agrupados en la Asociación de Técnicos Azucareros se insertan desde las reparaciones en hacer cotidianeidad el cumplimiento de la disciplina tecnológica, sólida base de un buen quehacer en la agroindustria azucarera agramontina, donde sus trabajadores tienen nuevamente un propicio escenario para demostrar su contribución, en el empeño de avanzar en el proceso de estabilización de la economía cubana.
Y precisamente, otro gran reto en la actual zafra, y sobre el que volveremos en próximo comentario, es que, junto con ella hay que avanzar en el rescate de la “colonia cañera”, como ineludible estrategia para cubrir las potencialidades camagüeyanas de molienda, una de las más altas del país; acción que, sin lugar a dudas, deberá matizarse con aporte de pueblo, para que Cuba viva y avance. (Foto: Rodolfo Blanco Cué/ACN)
