Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz/ Radio Cadena Agramonte.
La Mayor de las Antillas vive una de las etapas más transcendentales de su historia. El referendo del Código de las Familias, genuino proceso democrático, figura indiscutiblemente como derrotero legal que apunta a la protección plena de lo que somos como personas y nación emancipada a la luz del siglo XXI.
Desde 1959 la Revolución cubana se enfoca en repartir poder, darle voz a las masas, robustecer los mecanismos jurídicos de interacción popular, asegurar con calidad los servicios indispensables como la salud pública, la educación, el deporte, el derecho a una vivienda confortable, entre otras conquistas sociales, y en ese empeño, es manifiesta también la creación de leyes que amparen a los diversos grupos poblacionales.
Por ende, el mencionado cuerpo legal es ante todo revolucionario, encaja perfectamente con la heterogeneidad de las comunidades, las tipologías de familias existentes, reconoce la diversidad de las personas en su desarrollo biopsicosocial, y maneja con destreza los más modernos postulados jurídicos que propenden al pleno respeto de los derechos y obligaciones de los seres humanos, como entes transformadores de su realidad.
La preponderancia del afecto y el amor en la Ley; el impulso al progreso del Derecho como ciencia, al tener un carácter multidisciplinario, nutriéndose de disímiles áreas del saber como la Psicología, la Sociología y la Demografía; las renovadas concepciones sobre autonomía progresiva, responsabilidad parental y la salvaguarda a grupos sociales vulnerables, entre otros logros, destacan al Código de las Familias como muy cubano, necesario y práctico.
En medio de una compleja situación electroenergética y unida al arreciamiento del genocida bloqueo yanqui y la sucia guerra mediática que se cierne sobre la Isla y el Código de las Familias, es evidente el burdo propósito de los enemigos de desacreditar al Socialismo próspero y sostenible, sistema político elegido democráticamente por la mayoría, junto al Partido Comunista de Cuba con Díaz-Canel al frente, y bajo la certera guía de Fidel, Raúl y la generación histórica.
Este 25 de septiembre la participación popular para ejercer el derecho al voto por el Código de las Familias ratificará una vez más el libre espíritu de determinación de Cuba, en lo que concierne a aspirar a una sociedad más justa, que marche en consonancia con los preceptos legales atemperados a su tiempo, a su idiosincrasia y al momento histórico que vive el globo terráqueo. (Foto: Internet)
