Por Dayana Cardona González/ Radio Cadena Agramonte.
Los niños son el futuro del mundo, por eso, día a día, madres, padres, familiares todos, hacen hasta lo imposible porque los pequeños se enriquezcan de la sabiduría que les hará grandes hombres y mujeres; pero para ello tienen que ser felices en su infancia.
Por acuerdo de la Conferencia Internacional de Defensa de la Niñez, con sede en Viena en abril de 1952, fue instituido el Día Internacional de la Infancia. En aquella convención, se proclamó que por el solo hecho de nacer, el niño tiene derecho a ser feliz; postulado que en nuestra Cuba revolucionaria alcanza confirmación plena.
Tras el Primero de Enero de 1959, Cuba creó todo un cuerpo legislativo dedicado a garantizar la supervivencia, desarrollo, protección y participación de la población más joven. Así, existen los Códigos de la Familia, el Trabajo, la Niñez y la Juventud, que defienden los derechos de la infancia.
Los principios básicos para tener una niñez sana son el acceso a la vida, a la salud, a una familia, a la protección contra el trabajo infantil y contra la explotación económica en general, a la educación gratuita y a la protección contra el abuso sexual, a la posibilidad de desarrollar libre y creadoramente su personalidad, actitudes y capacidades.
Fenómenos tan detestables como la prostitución, el trabajo forzado y los llamados niños de la calle, son inexistentes entre la población cubana, gracias al esfuerzo de nuestra Revolución.
Este 1ro. de junio, como de costumbre, en los parques, plazas, instalaciones pioneriles, teatros, canchas deportivas, hogares de niños sin amparo familiar, hospitales y salas de Pediatría, habrá una gran fiesta de regalo a los niños. Vivimos en un país que a sus pequeños dedica, no uno, sino todos los días, para que vivan a plenitud esa que Martí llamó “la edad de oro”. (Foto: Archivo)
