De la intoxicación mediática, la labor desinformativa y la verdad traicionada

De lo expresado anteriormente se deriva el término de “intoxicación mediática”, otra estratagema de los laboratorios manipuladores de comunicación, y que en especial contra Cuba, bajo los postulados del imperio de la vigilancia de internet, viralizan las malsanas intenciones y concretan los planes perversos de las guerras no convencionales, proyectadas a dañar, resquebrajar y destruir las instituciones de información de la Isla.          

Las agresiones cibernéticas a sitios digitales como Granma, Juventud Rebelde y Cubadebate, por citar algunos ejemplos, figuran entre los más renombrados, al afectar por consiguiente sus rutinas productivas, la imagen internacional, el flujo de la información y el derecho a una agenda mediática creíble y objetiva, por parte de los habitantes de este archipiélago.              

El uso malintencionado de tecnologías sofisticadas, la burda manipulación de datos y la difusión de noticias falsas en contra de la mayor de Las Antillas, pululan y son muy bien planificadas y puestas en práctica por los enemigos históricos de la Revolución cubana, para generar desorden, inestabilidad y protestas en el territorio nacional.    

Acontecimientos como los disturbios del 11 de julio, revuelta mercenaria liderada por una minoría de grupúsculos contrarrevolucionarios, así como la tergiversación de las medidas económicas, políticas y sociales dictadas por el Gobierno revolucionario, centran la agenda venenosa de los llamados “medios alternativos”, que como fin supremo persiguen el objetivo de desinformar a todos cuanto puedan engañar.  

Cualquiera pudiese pensar que la intención de “desinformar irracionalmente” a las masas es idea loca de unos pocos, porque de lo que se trata según la ética del verdadero periodismo, es de influir sobre los demás con verdades y criterios bien fundamentados. Pues permítanme decirles que subvertir, y más en torno al tema “Cuba”, está a la orden del día.

Aunque duela, en esta Era de la pos verdad, la degradación moral, la simulación, la fabricación de fakenews y el divorcio de la realidad con respecto al constructo virtual que se nos vende en las “redes sociales”, dista mucho del buen comportamiento deontológico que debiesen tener los que se auto-titulan profesionales de la “prensa independiente”, cuando en realidad sabemos todos que sus guiones noticiosos responden a la lógica de que “el que paga, manda”. 

La tan “convocada verdad objetiva” por los “medios alternativos” hipermediales es traicionada por sus mismos operadores político-comunicacionales, los que sin escrúpulos confunden a miles de personas, impulsados por el afán de ganar dinero sucio, y en pos de escalar a lugares de mayor control y poder sociales, mediante la mentira.

Frente a ese terrible panorama, Cuba en cohesión con el liderazgo indiscutible del Partido Comunista de Cuba, el legado luminoso de Fidel y Raúl, y la fuerza de sus dirigentes, organizaciones políticas y de masas y pueblo en general, está convocada a fortalecer aún más su matriz mediática, enraizada históricamente en la objetividad y en defensa siempre de la verdad, como antídoto contra el terrorismo info-comunicacional imperialista yanqui. (Foto: Archivo)

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