Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz/ Radio Cadena Agramonte.
El Estado cubano trabaja incansablemente para hacer de la Isla un modelo de justicia social, por ende, los esfuerzos jurídicos se encaminan también a la conformación de un nuevo Código de las Familias que proyecte una representación legal más inclusiva de la sociedad contemporánea.
En reciente entrevista a Radio Cadena Agramonte, el Máster en Derecho, Alfredo Soler del Sol, declaró que el Código de la Familia vigente fue en su momento un cuerpo legal revolucionario en América Latina, debido a que se atemperó a las condiciones histórico-concretas, y se orientó a la protección plena de la célula fundamental de la sociedad.
Agregó que frente a ese respaldo jurídico de la familia promulgado en 1975, el nuevo código dialoga mucho más con la realidad cubana, porque se refiere a las familias, legitimándose la diversidad y tipologías de estas. A la vez, el mencionado cuerpo legal se erige como fuente formal fundamental del Derecho Familiar, en sintonía con la Carta Magna de 2019.
El también profesor de Derecho Económico de la Universidad de Camagüey aseveró que el nuevo Código de las Familias es más aglutinador y democrático desde la óptica política y reconoció que, con respecto al cuerpo legal anterior, regula otras cuestiones basándose no solo en los vínculos de consanguinidad o afinidad, sino que además tiene en cuenta la afectividad.
Puntualizó que el nuevo Código de las Familias está relacionado con la protección plena a los adultos mayores y las personas discapacitadas, a la vez que refuerza las políticas sociales hacia los más vulnerables, especialmente ahora, cuando Cuba enfrenta un significativo envejecimiento poblacional.
El nuevo Código de las Familias es muestra fehaciente de la voluntad política del Estado cubano en la búsqueda de la justicia y sienta las bases para la protección plena de la referida institución social y de los derechos humanos de sus miembros en correspondencia con los postulados constitucionales.
Por esa razón, los juristas, sociólogos, entre otros catedráticos, no escatiman esfuerzos para que el actual ordenamiento jurídico se parezca más al pueblo.
