Por Dania Díaz Socarrás/ Radio Cadena Agramonte.
Aun cuando queda mucho por lograr en el camino a la equidad, lo cierto es que en Cuba las féminas tenemos nuestros propios espacios, muchos de ellos gracias a la Federación de Mujeres Cubanas, organización que nos une, y de la que forman parte las Casas de Orientación a la mujer y la familia.
Fundadas en el año 1990, su objetivo es promover el acceso pleno al trabajo y acciones educativas para la integración plena de las féminas y cualquier otro miembro de la familia a la sociedad.
Es así que ante complejas situaciones de violencia doméstica, asuntos legales, dificultades para la reinserción social, y otras tantas problemáticas, las familias camagüeyanas contamos con el apoyo y la orientación necesarios para nuestro feliz desarrollo.
Un equipo multidisciplinario confluye en el trabajo de esos centros, donde se ofrece lo mismo asesoría legal que capacitación en corte y costura, masajes, secretaría ejecutiva, administración y otras áreas que puedan convertirse luego en alternativas laborales o que mejoraren las dinámicas hogareñas.
Con sus peculiaridades, el trabajo con cada grupo de personas que recurren a las Casas de Orientación contribuye constantemente a la superación en oficios, a abrir nuevas puertas en la reinserción social, o a perfeccionar las puntadas de la abuela y los masajes de papá en casa.
Tal intención se consigue desde una perspectiva esencialmente familiar, que no se resume en preparar a las féminas, sino que recibe cada vez más hombres de cualquier edad en busca también de aprender sobre estas labores para su desarrollo personal.
Sus propuestas son muestra de la preocupación y ocupación desde las féminas y hacia todos los miembros del hogar por la superación y el desarrollo satisfactorio que contribuya a la armonía en casa y a escala social.
Es, por tanto, necesario, concentrar la mirada en sitios como este que merecen toda la atención y el apoyo para multiplicar los meritorios resultados que hasta ahora han mantenido.
Desde el ámbito institucional, las Casas de Orientación a la mujer y la familia, requieren aún mayor apoyo para llevar adelante sus proyectos con éxito y sacar mayor provecho a la calidad educativa, formativa y humana con que cuentan.
Desde la familia cubana, necesitamos verlas como amigas que siempre están allí, con las puertas abiertas, como las de este sitio de la calle Avellaneda que recibe al público, no solo en su habitual horario de los jueves por la tarde, sino en cualquier momento en que mujeres, hombres, jóvenes, ancianos, niños, necesitemos de su ayuda.
Gracias a estas casas, creadas por iniciativa de la heroína de la Revolución Vilma Espín, podemos compartir aprendizajes que generarán en casa un clima de mayor armonía y el siempre bienvenido consejo oportuno en beneficio de todos, para que el hogar sea ese espacio de paz y realización que tanto necesitamos. (Foto: Archivo)
