Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz/Radio Cadena Agramonte
Cuba merece una medalla de oro bien grande por ser paradigma de la resistencia. Nunca antes otra nación ha sido sometida a un cruel cerco económico, financiero y comercial, como el que ejecuta de forma genocida el gobierno de los Estados Unidos.
Sin vacilación asevero que ligada a esa brutal persecución y guerra económica, se cierne también sobre nuestra isla caribeña una vil guerra mediática sin precedentes en la historia de la humanidad, la que minuto a minuto intenta desacreditar y mancillar la obra bella y genuina de la Revolución cubana.
Es en ese contexto, cuando la inmensa mayoría de los cubanos reafirmamos nuestra fidelidad al proceso revolucionario, y una muestra de ello son todos los avances en cuanto a los candidatos vacunales, que están en plenos ensayos clínicos, así como la intensa labor internacionalista de nuestro digno Contingente Henry Reeve, compuesto por varias brigadas de valientes galenos, herederos de las mejores prácticas científicas de la atención médica preventiva, que salvan a diario a miles y miles de vidas en el mundo ante los embates de la COVID-19, la mayor de las Antillas avanza con paso firme y seguro.
Tengo el mérito histórico de pertenecer a los pinos nuevos militantes del Partido Comunista de Cuba, y como miembro también de la Unión de Jóvenes Comunistas, consciente estoy que estos duros tiempos de pandemia y recrudecimiento del bloqueo imperialista yanqui, nuestro escenario se traduce en Girón, para ganar el combate contra los que apuestan por el derrocamiento de la Revolución.
Vivimos un mes de Abril lleno de historia, por ende, los agradecidos no olvidamos los ataques a los aeropuertos de Ciudad Libertad, Santiago de Cuba, y la base aérea de San Antonio de los Baños, el amanecer del sábado 15 de abril de 1961, y tampoco cae en nuestra desmemoria que dos días después más de mil mercenarios pagados por el gobierno de los Estados Unidos, desembarcaran en el horario de la madrugada por la Ciénaga de Zapata, al sur de Matanzas, para intentar destruir nuestra soberanía, alcanzada con la sangre y el sacrificio de miles de los mejores hijos de la mayor de las Antillas.
Frente a nuestra latente memoria histórica, es que Cuba vive su Octavo Congreso del Partido Comunista, confiada en la unidad y continuidad de la Revolución, en la fecha que comprende los días del 16 al 19 de abril, cuando el imperialismo yanqui vivió su primera derrota en América Latina.
Nosotros los jóvenes, estamos convocados a ser mejores trabajadores, sacrificados militantes, obreros incondicionales al legado histórico de la Patria.
No nos engañan los cantos de sirenas, las seducciones de las plataformas digitales imperiales, la industria cultural hegemónica que a cambio de nuestra desaparición como nación, nos ofrece las nimiedades y placeres de un capitalismo moribundo, que no constituye la mejor opción para que el globo terráqueo salga adelante.
Esta es la hora de empinarnos, y reafirmar hoy más que nunca, el carácter socialista de la mayor de Las Antillas, proclamado hace 60 años por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. La suerte está echada. Viviremos y venceremos. (Foto: Archivo)
