Bien temprano en la mañana, una compacta ola humana colmó las calles de la ciudad, hasta ocupar cada espacio de la Plaza Mayor General Ignacio Agramonte.
Con el entusiasmo y la alegría que caracteriza al pueblo trabajador, desde ese histórico escenario, y con El Mayor guiando desde lo alto una nueva caballería inmortal, se reafirmó el sentimiento de unidad y compromiso con una obra construida por todos y para todos.
El desfile multicolor y popular enalteció la convocatoria de preservar nuestros valores, en defensa de la identidad y soberanía, cual dignos herederos de esta tierra.
Quedó demostrado una vez más: sobradas razones tienen los camagüeyanos para celebrar con júbilo la fiesta mundial del proletariado, una multitudinaria y convincente reafirmación de voces y manos que se alzan desde cada rincón de esta llanura, por la continuidad de la Revolución. (Redacción digital) (Fotos: Rachel García)
