¡Fuera, asesino del Che!

Por Yamylé Fernández Rodríguez/Radio Cadena Agramonte.

Gran indignación ha causado en la opinión pública internacional la presencia en Panamá -sede de la VII Cumbre de las Américas– del asesino del Che Guevara, Félix Rodríguez Mendigutía, quien se encuentra en ese país para reunirse con mercenarios que inexplicablemente fueron acreditados como participantes en el Foro de la Sociedad Civil.

No puedo decir otra cosa, salvo que se trata de una inadmisible falta de respeto y hasta sospecho que haya sido con toda intención para irritar a la delegación cubana y a los representantes de los movimientos progresistas que asumen al Che como un paradigma para sus luchas.

Ex agente de la policía de Batista, Rodríguez Mendigutía ha tenido estrechos vínculos con terroristas como Luis Posada Carriles, Guillermo e Ignacio Novo Sampoll y José Basulto y fue entrenado por la CIA para acometer actos de sabotaje y terrorismo.

En el espantoso historial de este individuo destaca su participación en la invasión mercenaria por Playa Girón, en 1961, y hasta se ha llegado a cuestionar su implicación en el asesinato del ex presidente norteamericano John Kennedy, en 1963.

Posteriormente este sicario participó en Vietnam, en la operación de exterminio  de militantes comunistas denominada “Phoenix”  la cual fue una verdadera masacre.

Con tal deleznable hoja de servicios no quedan dudas de la baja catadura moral de este hombre, que ha llegado jactarse, cual si se tratara de un trofeo, de su autoría del asesinato del Che.

Según fuentes consultadas “El Gato”, sobrenombre de este asesino a sueldo, fue quien dio la orden de asesinar al Che al entonces Sargento Jaime Terán: “Salí y mandé a Terán a que cumpliera la orden. Le dije que debía dispararle por debajo del cuello porque tenía que parecer muerto en combate”, declaró Félix Rodríguez Mendigutía a la revista española Cambio 16, el 18 de diciembre de 1998.

Como si no le bastara con el cruel asesinato de un guerrillero como Ernesto Guevara, quien estuvo atado y herido en sus últimos momentos de vida, este agente de la CIA descargó sobre él más disparos luego de su asesinato, estuvo entre los que propusieron cortarle las manos al Che y hasta festejó con una botella de whisky.

Es ese el hombre que se encuentra en panamá para participar en un simposio por la Unidad en Cuba junto a terroristas de su calaña.

Muy poca vergüenza hay que tener para atreverse a tanto o de lo contrario, y lo más probable, muy bien pagado debe estar.

Desde Camagüey el reclamo también se escucha: ¡Fuera, asesino del Che!

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