Por Dannys Hernández de Luaces/Radio Cadena Agramonte.
Una vez más, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela es víctima de las agresiones de la Administración de Estados Unidos, que trata de dar un golpe de Estado utilizando a una derecha interna fracturada y sin ningún liderazgo sostenible, que hoy no representa ningún factor de poder en ese país.
El plan preparado por el Ejecutivo estadounidense se estructura como una operación para imponer un gobierno títere en ese territorio sudamericano, que facilite la entrega de la nación a los intereses de las empresas transnacionales y el retorno a la época de la Cuarta República, marcada por cuatro décadas de administraciones neoliberales y entreguistas.
Además, ha sido un programa basado en violaciones de la Carta Magna venezolana, de las instituciones democráticas del Estado, el irrespeto al Derecho Internacional y, sobre todo, en el desconocimiento del presidente legítimo, Nicolás Maduro Moros.
Una vez más se demuestra la ambición por los recursos naturales que pertenecen al pueblo venezolano, como el petróleo, el gas y el oro, salvados de las manos del Gobierno de Washington por el líder supremo, Hugo Chávez.
En sus pretensiones, a la derecha nacional e internacional no le importa la verdad, solo actúa con el objetivo de derrocar a un gobierno legítimo y para ello cuenta con el apoyo de algunos países que representan al Grupo Lima.
Entre ellos, Colombia, donde un presidente sumiso, a las órdenes de Estados Unidos, desconoce al organismo jurídico venezolano y protege nueve bases militares norteamericanas que se encuentran en ese país, lo cual representan una amenaza para el pueblo de la patria de Bolívar.
Los medios internacionales también han tratado de manipular la realidad bolivariana, contra la cual se despliega no solo una guerra de desinformación, sino una emboscada ideológica fríamente planeada para el engaño. Tratan de hacer ver que en Venezuela hay un vacío de poder, para justificar las pretensiones imperiales, como lo hicieron con Libia y Siria.
Asimismo, tratan de sembrar miedo, desconcierto y odio. Apuestan a la desunión de los pueblos y difunden una “verdad” inexistente, hecha a la manera y al servicio de lo peor de la derecha internacional, para acondicionar a sus intereses el imaginario colectivo.
Ante la ambición de poder, el asedio político y económico con protagonismo de las cúpulas de la derecha y la Casa Blanca, el presidente Nicolás Maduro dio una respuesta de dignidad, respeto y de patriotismo al decidir romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos.
Es hora de defender la patria venezolana, es hora de defender los logros de la Revolución bolivariana, su democracia, su Presidente legítimo; es hora de defender el legado y el proyecto del Comandante eterno, Hugo Chávez Frías. El futuro de todo un pueblo está en juego. (Foto: Archivo)
