Por Fidel Alejandro Manzanares Fernández/ Radio Cadena Agramonte.
La Radio en mi Cuba ya anda por 92 años. Una generación tras otra disfruta de sus mieles en la frecuencia de cada una de las emisoras. Hoy aquellos pioneros de la escuela del hijo ilustre camagüeyano Luis Casas Romero, precursor en esta hermosa Isla de la radiodifusión por allá por 1922, visten sus mejores galas donde quiera que estén.
Pero corren tiempos de audiovisuales, y se especula que la invención de Guillermo Marconi tiene sus días contados. Pues les cuento a los pesimistas, a esos que buscan la rivalidad entre prensa escrita, radial, televisiva… y ese mega compilado que es la Internet, que la Radio sigue viva; al menos nosotros los radialistas cubanos no la dejamos morir.
Al encanto de este medio nadie le quita lo baila´o; como decimos acá. Se equivocan aquellos que solo la sugieren para las personas de mayor edad. La Radio contagia. Sus múltiples posibilidades la hacen mágica; sus profesionales se desviven para que usted la sienta como si la estuviera viendo.
En este pedazo de tierra en medio del Caribe, no son pocos los que se esfuerzan por promocionar lo mejor de la rica Cultura cubana, por preservar los valores humanos y por defender nuestra soberanía. En nuestro país la Radio aún tiene una audiencia envidiable, y se ha ganado la confianza de millones de habitantes.
Tenemos emisoras con peculiaridades impresionantes. Si no me cree, échele un vistazo a Radio Reloj, frecuencia noticiosa más antigua del planeta, con 24 horas apuntando a las manecillas del reloj. En tanto, Radio Rebelde, fundada en pleno corazón de la Sierra Maestra en 1957, se mantiene como la principal divulgadora de las conquistas de la Revolución cubana.
Hoy la Radio antillana se envuelve en una gran fiesta para hacerle saber al mundo cómo transitan, respiran y viven los cubanos; y todo bajo ese sello inconfundible del “Sonido para ver”. (Imagen: Archivo)
