Los CDR, representantes del poder del pueblo

Por Arailaisy Rosabal García / Colaboradora de Radio Cadena Agramonte

Cuando la noche del 28 de septiembre de 1960, el entonces Primer Ministro Fidel Castro Ruz, habló a los miles de cubanos reunidos en las afueras del Palacio Presidencial sobre la necesidad de crear un sistema de defensa y respuesta rápida a los continuos actos de desestabilización política; nadie imaginó cuánto trascendería aquella idea seminal de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). 

Como bien señalara en una ocasión el propio Fidel, la organización vino a demostrar su eficacia no solo en el enfrentamiento al enemigo, sino en todos los frentes de la Revolución. Y es que el tremendísimo respaldo popular y las ansias de participación que inspiraba a los cubanos entonces fueron un verdadero acicate para la más poderosa de las organizaciones de masas.

Cuentan quienes vivieron de cerca aquellos primeros días, que en la calle la gente no hacía más que hablar de sus novedosas experiencias “cederistas”, todavía sin conocer a ciencia a cierta de qué iba la organización.

Pero no tardó mucho en saberse que los CDR eran algo así como la fuerza todoterreno de la Revolución. Durante 53 años han tenido como responsabilidad aglutinar y movilizar a la población en acciones con un gran impacto económico, político y social. A la inicial labor de la vigilancia se sumaron otras de gran importancia como las donaciones voluntarias de sangre, la recogida de materias primas, el saneamiento epidemiológico, e incluso el fortalecimiento de las relaciones en el vecindario.

No es casual que en estos tiempos se hable de la imperiosa necesidad de cambiar estilos y métodos de trabajo que hagan más atractiva a la organización, y atraiga a la juventud porque, como dijo Raúl, esta sigue siendo una Revolución de jóvenes como la de aquel 26 de Julio de 1953.

Es una realidad que los CDR necesitan reactivar la militancia de la masa joven, que creció en un ambiente desfavorable para la organización, justo cuando se colmó de formalismos. Perfeccionar el trabajo político-ideológico y desarrollar acciones que motiven a las nuevas generaciones a participar y a sentirse identificados con la organización, no es algo que pueda esperar. 

A propósito, en el proceso de renovación de las estructuras de dirigencia, previo al VIII Congreso de los CDR, los jóvenes fueron mayoría. Recientemente, en el contexto del actual cónclave, se creó la Secretaría de Deporte, Cultura y Recreación, con el propósito de dotar a la organización de un mayor activismo. Un buenísimo ejemplo de que los cubanos no solo sabemos polemizar, sino también buscar soluciones.

Rescatar el protagonismo de los Comités de Defensa en la sociedad es primordial, sobre todo en un contexto en que los hombres y mujeres comprometidos hemos sido llamados a enfrentar las indisciplinas sociales que proliferan con facilidad y pretenden arraigarse en la cultura e idiosincrasia del cubano.

A más de medio siglo, los CDR, representantes del poder pueblo, resultan insustituibles, y demandan una reactivación inmediata, que amén de los mencionados y necesarios replanteamientos desde las altas esferas, depende de su militancia. (Imagen: Archivo.)

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