Por Edel Blanco Duarte/Radio Cadena Agramonte.
El tema de los valores universales no pasa de moda, y aunque existan personas que pretendan convencernos de lo contrario o algunas circunstancias adversas de la vida intenten ponernos a prueba en cuanto a si los dejamos a un lado o no, debemos luchar para impedir que estos caigan en el olvido.
La formación y consolidación de principios morales que necesita Cuba se torna imprescindible en los tiempos de cambio que corren, pero ello dependerá de lo que hagamos cada uno en nuestro actuar cotidiano; la escuela, la familia y la comunidad influyen en nuestra manera de proceder; sin embargo, al final quienes tomamos las decisiones somos nosotros.
Aunque parezca que no, la ética, la honradez, la solidaridad y muchos otros valores, permiten explicar de dónde venimos y hacia dónde vamos; constituyen una especie de patrimonio inmaterial que nos caracteriza como personas y como país.
Muchos han sido los recursos invertidos por la Revolución cubana para fomentar en la Isla la educación de su pueblo y de otros más allá de nuestro territorio nacional. Tal es el caso de las misiones de colaboradores cubanos en muchos países, lo cual demuestra el lado humanista de nuestro proceso social, y de los hombres y mujeres que lo protagonizan.
Más recientemente, con los sucesos acaecidos luego del devastador tornado en La Habana, se pudo observar esa solidaridad que caracteriza al cubano con un grupo de familias que lo perdió casi todo, pero que no quedaron desamparadas por el Estado cubano, y el pueblo se movilizó rápidamente y dio muestras de apoyo incondicional hacia ellas.
En ocasiones, entristece ver manifestaciones de falta de ética, que van acompañadas de una sobrevaloración de lo material en detrimento de lo espiritual, y la responsabilidad y función que desempeñamos que, consciente e inconscientemente, nos conducen por el camino equivocado.
Los valores son como nuestra vida, a los cuales tenemos que atender, cuidar y magnificar en cada momento, pues con ellos defendemos la esencia que nos caracteriza como especie; lo contrario va en contra de nosotros como seres humanos. (Imagen: Archivo/ http://www.trabajadores.cu)
