Por Yamylé Fernández Rodríguez/Radio Cadena Agramonte
Hace sólo unos días -el 30 de abril último- el Gobierno de los Estados Unidos incluía a Cuba, por trigésimo segunda ocasión, en la lista de países patrocinadores del terrorismo.
Cuánta ironía que se atrevan ellos, precisamente, a ratificar tan absurdo postulado, pensé en cuanto leí la información.
Sin embargo, como dice un viejo refrán, no van lejos los de adelante si los de atrás corren bien, y así mismo sucedió.
En las primeras horas de este miércoles 8 de mayo leía la nota informativa del Ministerio del Interior, en la que se denuncia la reciente detención de cuatro individuos de origen cubano y residentes en Miami, quienes planificaban ejecutar acciones terroristas en el territorio nacional.
Sin dudas, una muestra irrefutable de la doble moral, del doble rasero o cualquier otro sinónimo afín con el que pueda calificarse a la actual administración norteamericana.
Se trata, paradójicamente, de las acciones que ocurren bajo el Gobierno encabezado por Barack Obama, ganador del Premio Nobel de la Paz en el 2009.
Qué absurdo que sea ese país el que patrocine las bases militares en países de América Latina, como Chile, Perú o en la Mosquitia hondureña, donde han cambiado hasta los hábitos de los indígenas del lugar.
¿Cómo se atreven, cuando mantienen la ilegal base en Guantánamo, donde viven un verdadero infierno y la constante violación de sus derechos humanos decenas de personas, y cuando respaldan a la oposición venezolana que quiere destruir la emancipación de un pueblo?
Súmesele a tanta hipocresía el hecho de que, mientras impusieron absurdas sanciones a los Cinco cubanos que prevenían actos violentos engendrados dentro del propio territorio estadounidense contra Cuba, nuestro “querido vecino” continuó el financiamiento de actos subversivos y, por supuesto, de terrorismo de nuevo tipo como los del fallido proyecto ZunZuneo.
Mientras representantes del Departamento de Estado de la potencia yanqui “cantaletean” que Cuba patrocina el terrorismo, mantienen el genocida bloqueo económico contra el mayor archipiélago de las Antillas; una de las mayores expresiones del terrorismo de Estado al proponerse rendir a un pueblo por vicisitudes.
Por tanto, resulta innegable que el ensañamiento contra mi país y mi pueblo es el mismo de hace 55 años atrás y tampoco caben dudas de que la falsa moral se mantiene intacta, no importa si el “cetro” de la Casa Blanca está en manos de demócratas o de republicanos. (Tomado de http://enelfondodelhombre.wordpress.com)
