Por Pedro Paneque Ruiz/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte
Para algunos puede parecer una contradicción el título de este trabajo, mucho más en momentos en que nos empeñamos, sin prisas, pero con certeza y seguridad, en hacer realidad los enunciados del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, encaminados a perfeccionar la economía y la sociedad cubanas en su conjunto.
Digo esto porque en la recién concluida zafra, el territorio agramontino previó trabajar con los ingenios; Batalla de las Guásimas, responsabilizado con casi el 50 por ciento de la producción de azúcar; Argentina, Siboney y Carlos Manuel de Céspedes, e incorporar una producción adicional del “Brasil”, pues se esperaba concluir en tiempo significativas inversiones allí.
La campaña no fue un dechado de eficacia, muchas cosas pudieron ser mejores. Mas existen resultados palpables de que la contienda fue más provechosa que la anterior, pues los cuatro centrales en operaciones sobrecumplieron ampliamente sus producciones planificadas, los costos y otros indicadores se califican de efectivos, lo que les insertó en la nómina de los 16 mejores de la nación, y crecieron en sus aportes del dulce, en comparación con la zafra precedente.
También las industrias azucareras locales sobresalieron en la cogeneración eléctrica del Sistema Nacional, y dos de ellas, Batalla de las Guásimas y Carlos Manuel de Céspedes, se distinguieron nacionalmente por tales contribuciones, en tanto la parte agrícola trabajó con más aciertos que desaciertos, y coadyuvó en los nada despreciables tributos para el consumo nacional y la exportación del crudo.
Caña hubo de sobra en Camagüey, lo que llama a pensar desde ahora en una inteligente estrategia para la próxima zafra, ya que mucha de esa materia prima, concentrada en plantaciones del norte de la provincia será de la llamada “requedada”, y los azucareros saben de los dolores de cabeza que eso trae y de cuanta maniobra hay que hacer para comenzar molienda.
Este sucinto repaso de la zafra recién concluida en la provincia, convoca a detenernos en lo que a mi juicio resultan incongruencias de la más importante fuente económica del territorio, afectada por una proyección no bien pensada para las prosperidades del central Brasil, ante la llegada tardía de componentes para los trabajos, entre otras limitaciones e imprevisiones del proyecto.
A ello se unen insuficiencias locales en las faenas, y el caso omiso a las oportunas alertas de trabajadores experimentados y otros conocedores del tema.
De este modo, se violaron preceptos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en este caso el lineamiento 116, que prescribe: “las inversiones fundamentales a realizar responderán a la estrategia de desarrollo del país a corto, mediano y largo plazos, erradicando la espontaneidad, la improvisación, la superficialidad, el incumplimiento de los planes, la falta de profundidad en los estudios de factibilidad y la carencia de integralidad al emprender una inversión”.
A partir de esa indiscutible razón, considero que AZCUBA debe revisar su percepción hacia el desempeño y resultados de los agroindustriales del azúcar en Camagüey durante la recién concluida zafra.
Mientras tanto, a los directivos y trabajadores del Grupo local, en especial a los del central Brasil, corresponde defender sus posiciones, pues en función de la producción han sido dotados con sobrados elementos, deberes y derechos de la Revolución.
