Entre flores y leyenda
Agua santa de este suelo en el que se meció mi cuna, agua grata cual ninguna, que bajas pura del cielo. Yo te beso con anhelo, casi con mística unción, pues creo que tus gotas son de mi madre el tierno llanto al ver que te quiero tanto, Camagüey, tu corazón. Aurelia Castillo.
