Por Dania Díaz Socarrás/ Radio Cadena Agramonte.
Humanidad, humano, hay algo que se ensancha dentro cuando uno piensa esas palabras, cuando recuerda que nacemos unos de otros, que nos miramos, nos reconocemos y abrazamos, aun desde cualquier lugar del mundo.
Y los derechos, los derechos que no son de hoy, sino de cada día, me llevan la vista ahora mismo hasta el vientre.
Como el mío, el de muchas otras es ahora, fue o será, una cuna de derechos, de cuantos le corresponden a un ser que ya sé que tendrá las manos y los ojos grandes y que movió sus pies mientras la mirábamos.
Lo sé gracias a esos derechos que comienzan con el primer pedacito de vida, el derecho a nacer y a la salud, a asegurarnos de que su cuerpo esté sano y a darle la armonía que ya percibe porque merece también la garantía de ser feliz.
Así hemos comenzado todos, así hemos repetido con hijos que también son nietos, hermanos, novias, esposos, trabajadores, seres sociales, y con el derecho a la vida debieran venirnos todos los demás, aunque lo cierto es que siempre representan batallas.
Hoy, mientras acaricio mi vientre, quizás como tú, como ella; mientras él pregunta a su pequeño cómo le fue en el círculo o la escuela, en el mundo hay niños que juegan a sobrevivir, adultos que juegan a matar. Apenas lo sabemos por los noticieros, pero es cierto.
En todos lados hay derechos por conquistar, te das la vuelta y tropiezas con uno aquí y otro allá, a punto de perderse o a punto de ser rescatado, y en algunos falta incluso el más elemental, el de vivir que significa comer, andar, reír, recibir un tratamiento médico, educarse; hasta cantar y bailar, de niños, de adolescentes, de jóvenes, de viejos…
Los años de pandemia nos han puesto la vista en un montón de derechos olvidados o poco asegurados. La medicina cubana ha hecho otra vez lo suyo, las escuelas también en los retornos a las enseñanzas, la paz que a veces nos hace olvidar que existe guerra y gente que la sufre.
Este ha sido un tiempo de regresar a reflexiones en otros momentos aisladas sobre el papel de los derechos y basta mirar lo sucedido para entender cuánto nos falta y cuánto necesitamos hacer en un día como el de hoy.
Vuelvo la vista a otra vida que comienza, a lo que ya tiene seguro, al mundo, a la humanidad y sus derechos, nuestros derechos y a cuánto hace falta asegurarle a cualquier nueva vida en el mundo, para que valga la pena vivir otro 10 de diciembre. (Foto: Internet)
