Por Dania Díaz Socarrás/ Radio Cadena Agramonte.
Para él nunca fue difícil ser joven ni dejar huellas. Para la Lupe y para Cuba, fue imposible olvidarlo.
Juan Almeida Bosque tenía 26 años –la misma edad que tengo mientras le escribo, y la misma que probablemente tengas tú o cualquier otro lector- cuando comenzó a poner su vida en nombre de la Patria.
Apenas con tres años más supo cantar el llamado de su tierra a vencer o morir, cuando se volvió expedicionario de un yate de reveses y sobre todo de victorias; de dificultades que no lo hicieron menguar por su edad, de responsabilidades bien sabidas y otras descubiertas por el camino, pero todas cabalmente defendidas.
Con 30 años ya era Comandante del Ejército Rebelde y luego, luego llegaron cada vez más suertes, para él y para el pueblo que contó con su valía; y en medio de todo, de la firmeza de la guerra y las implicaciones de la paz: el delicado sonar de sus canciones, la alegre música juvenil, el constante coqueteo con el arte que lo mostró como uno de los revolucionarios y humanos más completos de su tiempo.
Hoy, que es su cumpleaños 94, recuérdalo también tú, que te den fuerzas para tus nuevas misiones ejemplos como el suyo. O mejor, recuérdalo siempre.
Piensa en él cada vez que temas por tu juventud, que debas decidir por los demás, por Cuba, por el mundo, y te parezca una tarea demasiado grande.
Acuérdate de él, que supo definir que formaba parte de una empresa que no dejaría desamparado a nadie: la Revolución, desde aquella inolvidable orden de Fidel de detener el yate y arriesgar todo por la vida de un hombre.
Siempre que necesites fuerzas, paradigmas, sueños, con bandas sonoras incluidas, no olvides a Almeida, escucha su petición y acuérdate de él. (Foto: Archivo/ Deena Stryker)
