Por Rosa María Moros Fernández/Radio Cadena Agramonte
Objetivos medulares de la estrategia cubana para el fortalecimiento de la economía, en momentos de especial complejidad, abordó el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el jueves último en el Consejo de Ministros, intervención transmitida en el espacio radio-televisivo Mesa Redonda.
Dicha estrategia, cuya implementación empezará de inmediato, ha tenido en cuenta, como explicó el mandatario, la situación del mundo y del país; así como las propuestas derivadas del debate público, de la academia, e incluso de quienes arremeten contra la Revolución.
Debemos ser capaces, orientó, de generar una estrategia ajustada a nuestra realidad y a la singularidad de nuestro pueblo. No obstante, agregó, la manera más efectiva de comunicar es hacer las cosas y hacerlas bien.
La convocatoria del Presidente, reclama sin dudas interiorizar la urgencia de que cada quien cumpla esa parte del cometido social que le corresponde, de forma transparente, íntegra y eficiente; de manera tal que la sumatoria de todos los aportes redunden en beneficio del mejoramiento colectivo.
La excepcionalidad de la situación a nivel macro económico, impacta con fuerza en las urgencias cotidianas que, con mayor o menor éxito, hemos de sortear en el orden individual y familiar, a la par que cumplimos nuestras tareas laborales y ciudadanas.
Para que éstas fluyan como debieran, hay que desatar nudos que frenan las dinámicas de vida. Urge poner coto de forma definitiva a esos individuos que se han adjudicado la “titularidad” de las colas, dondequiera que pongan a la venta cualquier artículo, producto, o servicio al que se necesita acceder.
Aun cuando el gobierno cubano realiza extraordinarios esfuerzos para garantizar al pueblo la satisfacción de sus necesidades básicas, y se preocupa porque les llegue la mayor cantidad de cosas posibles a todos por igual, todavía arrastramos como fardo a un grupo de inescrupulosos que siguen la filosofía de “a río revuelto ganancia de pescadores”.
Esta irritante práctica, con rostros que se repiten hoy, mañana y pasado, en cualquier punto de la ciudad de que se trate, ha sido denunciada por la población y por los medios de prensa en reiteradas ocasiones, exigiendo acciones enérgicas que garanticen el orden y la tranquilidad ciudadanas.
El llamado implica avanzar en el fortalecimiento de la economía y la sociedad, cerrando el paso de manera tajante a esos elementos nocivos que contribuyen a fomentar la indisciplina, la desorganización y el desaliento. En ninguna circunstancia habrá espacio para quienes laceren el bienestar de la mayoría.
En estos complejos tiempos, cuando Díaz-Canel insta a hacer las cosas y hacerlas bien, tenemos que sentirnos aludidos todos los que amamos y defendemos este país y esta Revolución, que nunca ha hecho concesiones a quienes pretenden asfixiarnos dentro o fuera de nuestros límites territoriales.
Como expresó también en la Mesa Redonda el vicepresidente de la República Salvador Valdés Mesa, “tendremos que trabajar con integración, coordinación y unidad, principios que han constituido siempre la mayor fortaleza de la Revolución y a los que nos tenemos que aferrar como una garantía de continuidad”. (Foto: Archivo)
