Yusarys Benito Deliano /Radio Cadena Agramonte.
Hay besos silenciosos, besos nobles/hay besos enigmáticos, sinceros/hay besos que se dan sólo las almas/ hay besos por prohibidos, verdaderos. Hasta el cubano menos afectuoso se rinde ante un cálido y cariñoso gesto. Lástima que este 13 de abril, Día Internacional del Beso, se celebre restringido a una mirada o un saludo codo a codo.
Para muchos será una jornada difícil, y aquí en la isla antillana aún más, pues la acción de besar se lleva en la sangre, en la idiosincrasia, es una expresión cultural que inspira a creer y también a crear desde las diferentes manifestaciones artísticas.
Recordemos, por ejemplo, el cuadro del austriaco Gustav Klimt, considerado el beso más icónico de la historia del arte, o el poema de la chilena Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, cuyos versos abren esta crónica.
De igual manera, llaman la atención algunas de las curiosidades sobre la expresión social de afecto, de saludo, de respeto o de amor que es el beso. En el siglo XVI se castigaba con pena de muerte a quien se atreviera a darlo; mientras en algunas tribus africanas creían que, por el simple hecho de realizar este acto, el alma se iba por la boca.
Sería todo un desafío para quienes habitamos esta isla; de seguro, correríamos el riesgo por tal de sentir algunas de las propiedades curativas que, en civilizaciones como la celta, se defendían a cabalidad.
Lo cierto es que recibir uno, dos o tres besos, sin importar la nacionalidad, resulta una suerte y una muestra de afecto indescriptible, soñado para quienes les separa una pandemia que se interpone entre padres e hijos, hermanos, amantes que quizás desafiaron lo prohibido.
Hoy, es una jornada para retar a una enfermedad que se roba instantes de placer y la posibilidad de embriagar de amor a amigos, familiares y a la vida que sé, nos ofrecerá en la festividad del próximo año, mimos, caricias y por supuesto, besos. (Foto: Tomada de Internet)
