Control interno: herramienta imprescindible contra el oportunismo

Por Juan Mendoza Medina/Radio Cadena Agramonte.

En tiempos en los que escasean recursos importantes para la actividad humana moderna, como los combustibles, el llamado es al ahorro, a la austeridad en su empleo y el control.

Aunque los tres factores son imprescindibles para que la actual situación energética ocasione las menores afectaciones posibles, es el último de los mencionados, o sea, el control, el que evita que oportunistas se aprovechen de la situación y obtengan beneficios personales a costa de la mayoría.

Desde hace mucho, la máxima dirección del país insiste en lo urgente de combatir manifestaciones de ilegalidades, delitos y corrupción; sin embargo, este llamado toma más fuerza tras las restricciones económicas impuestas por el recrudecimiento del bloqueo del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba.

De lo que se trata es que los medios disponibles en inventarios tengan el uso adecuado y no tomen otro camino, fruto de la falta de responsabilidad y del actuar negligente de administrativos y trabajadores.

En ese sentido, la prevención es un principio de órganos como la Contraloría General de la República de Cuba, y también otros cuerpos legales encargados de hacer cumplir lo establecido tienen como fundamento básico la educación y el apercibimiento.

Pero no son momentos de inocencia ni ingenuidad, y por ello se aplica la ley con rigor en casos que han sido mediatizados por no transportar pasajeros en vehículos estatales aún cuando poseían capacidades disponibles; o por violar los precios de productos y servicios fijados por los consejos de la Administración provinciales tras el incremento salarial en el sector presupuestado, hace par de meses.

En este combate por el control y contra los oportunistas todavía se requiere mayor acción y la denuncia oportuna de la población; aunque hay que destacar que ciertamente la solidaridad y el pensamiento como país —al que nos ha convocado Díaz-Canel— ha prevalecido sobre los pocos indolentes que, reitero, merecen todo el peso de la ley.

Sirva entonces la situación transitoria que vive la nación para afianzar la ética, la honestidad y otros buenos valores; pero también para extremar el control sobre los recursos y enfrentar a aquellos que pretenden sacar provecho de las carencias.

El bien común, y no el beneficio de una minoría, siempre será una regla de la sociedad socialista cubana. (Foto: Archivo)

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