Por Indira López Karell/ Radio Cadena Agramonte
Más de 15 años han transcurrido desde que la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas decretara el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud, oportuno espacio para la búsqueda de la inclusión y la igualdad de ese segmento poblacional.
Pese a los múltiples reclamos internacionales para insertar las prioridades de la juventud en las metas de desarrollo de los gobiernos, todavía hoy, para millones de jóvenes esta jornada deviene tribuna de reclamo de los derechos que les son negados, en un mundo permeado de miserias, violencia y exclusión.
Las estadísticas revelan que cada año mueren en el mundo y en algunos países de América Latina y el Caribe, cerca de 200 000 jóvenes, signados por la pobreza y el desempleo, con acceso limitado a servicios elementales como asistencia sanitaria, suministro de agua potable y educación.
En cambio, el panorama social en Cuba salvaguarda a la juventud, protagonista de la construcción de la nación, junto a la vanguardia política del país. Por tanto, los jóvenes cubanos hoy tienen razones de sobra para festejar.
A partir del triunfo revolucionario de 1959, se diseñaron y aplicaron políticas dirigidas a ese sector poblacional, que tuvieron como continuidad el Código de atención a la niñez y la juventud para proteger su preparación, superación y plena realización profesional y personal.
Hoy destaca la notable participación de las nuevas generaciones en la vida política del país, en la representación de las organizaciones de masas, y en las transformaciones económico-sociales de la nación.
Recientemente, el X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), aunó el pensamiento de los jóvenes que luchan por ser cada día más proactivos, más humanos, más comprometidos con el futuro del país, como cantera que pone de relieve la acertada visión del Comandante en Jefe, Fidel Castro, cuando expresó que, “las razones para luchar y vencer se multiplican cada día”.
Cada 12 de agosto, además de convertirse en una jornada de fiesta en cada extremo de la geografía cubana, representa trinchera para proclamar normas internacionales que respalden los derechos de quienes, sin duda alguna, constituyen la principal garantía del futuro. (Foto: Internet)
