Túneles de Cu Chi: Paradigma del arte militar vietnamita

Por Hugo Rius Blein/Prensa Latina
Por mucho que se escribió de los túneles vietnamitas de Cu Chi y con tantos incontables visitantes que por allí pasaron, este lugar único en el mundo se mantiene hoy como destino de peregrinaje, si de proeza se trata.

Con sobrada razón, cuando Vietnam celebra el aniversario 40 de la liberación de la que fuera Saigón, y con ello todo el sur del país, para enrumbarse hacia la reunificación nacional.

Después de décadas transcurridas el paraje bajo el cual se ocultaba un inusitado mundo subterráneo dejó de ser exactamente el mismo que en tiempos de guerra, sin que se altere en nada el flujo de constantes excursionistas.

Las autoridades crearon toda una infraestructura para que interesados conozcan en ambientes conservados y restaurados lo que representó una singular hazaña de resistencia de todo el pueblo frente a la ocupación extranjera.

Se trata en la actualidad de un legítimo turismo histórico, en el que se puede penetrar por algunas angostas entradas y cubrirse con falsa vegetación o recorrer tramos de incómoda trayectoria con el cuerpo encorvado y en cuclillas.

Aunque de efímera duración, permite hacerse una idea de las vicisitudes de patriotas y combatientes vietnamitas que durante largo tiempo encontraron allí refugio, se ocultaron de enemigos y se prepararon para acometer acciones.

Estos túneles se construyeron durante 20 años, como parte de una red que cubría todo el país, con una suma de abnegación popular, de hombres y mujeres excavando con simples herramientas manuales y acopiando la tierra recorrida en canastas.

En este dédalo bajo tierra, de hasta tres niveles de galerías de 50 kilómetros de extensión, llegaron a vivir hasta dos mil guerrilleros del Frente Nacional de Liberación del Sur.

Uno de esos veteranos, Huynh Van Chia, quien recibe a decenas de periodistas extranjeros en ocasión de la efeméride, pasó una década en estos escondrijos, hasta 1967, en que durante un ataque a un tanque estadounidense perdió un brazo y un ojo.

Junto a él, y con sus explicaciones y testimonios, recorremos el antiguo secreto enclave que acumula los elementos de un prodigio de tenacidad, sacrificio e ingeniosidad en pos de una causa.

En el andar entre admiraciones, se constata el sistema de trampas y los talleres donde se fabricaban sus armas letales, el centro de atención médica de campaña y también algunas de las bombas lanzadas por la aviación estadounidense, en cientos de miles de toneladas.

La inexpugnable Cu Chi desempeñó un importante papel en la liberación del sur de Vietnam, y fue centro irradiador de órdenes provenientes desde Hanoi al movimiento clandestino en Saigón, hasta el asalto final que concluyó el 30 de abril.

Su concepción y eficacia merece calificarse como una maravilla modélica del arte militar de resistencia por la independencia, en el siglo XX. (Fotos y diagrama: Internet)

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