Por Mariela Peña Seguí/Radio Cadena Agramonte.
Con sus secretos resquicios y también con las novedades que cada día le retoñan, el idioma Español es la segunda lengua más utilizada en todo el mundo.
Hablada por unos 500 millones de personas, nuestra lengua materna celebra su día cada 23 de abril.
En esta fecha de 1616, la parroquia de San Sebastián de Madrid fechó el fallecimiento de Don Miguel de Cervantes y, con tal motivo, el Instituto que lleva su nombre propuso conmemorar en esta fecha el Día del Idioma.
Según el escritor Fortunato Brown, el castellano es un hermoso idioma, inventado o creado por gentes que amaban la belleza y cuidaban la forma.
La idiosincrasia hispana ha permitido que, a pesar de haber transcurrido cinco siglos desde que llegó a América, los 19 países de esta área del mundo que hablamos español sigamos entendiéndonos en el mismo idioma.
Pero existe siempre el peligro de que por descuido o desinterés, dejemos que nuestra lengua degenere, y que hasta incluso desparezcan las palabras que más embellecen nuestro hablar.
Hay vocablos que entrañan en sí mismos ciertas grandezas que no deberían olvidarse.
Hay palabras grandes y elocuentes, bellas y profundas que no deberían cambiarse por ninguna otra.
Madre, padre, hijo, casa, trabajo, novia, novio… términos sagrados y sublimes, usualmente se trastocan en una jerga que muchos utilizan.
En Cuba, digamos por ejemplo, todos entendemos cuando alguien dice la pura, el puro, el chamaco, la chamaca, el gao o gaveto, la pincha, la jevita o el jevito…
Sí, todos lo entendemos, pero esas palabras empobrecen y minimizan la nobleza y la dignidad de su verdadero significado.
Hay personas en todas partes del mundo que tienen un léxico muy pobre debido a que no han estudiado o a que no practican lo aprendido.
Y la lengua, como un ente dinámico, cambia y se transforma, se enriquece, y las personas, a través del lenguaje, expresan quiénes son, y todos los días aparecen nuevas voces; los hablantes son quienes la hacen creando cada día nuevas palabras.
Nuestro idioma español se mantiene y se sigue propagando, pese a los adelantos tecnológicos y a las embestidas cada vez más fuertes del inglés y de las tecnologías, pero ciertamente cuenta con las más variadas y atractivas palabras que sirven para engalanar cualquier situación.
Rico en posibilidades y atractivo, el español nos da la posibilidad de llamar las cosas más sagradas por sus verdaderos nombres.
No nos detengamos a ser críticos de lo nuevo y de lo que cambia como meros espectadores.
Simplemente, no olvidemos las palabras que dan brillo y enseñémoslas a nuestros hijos, como un legado de respeto por su identidad. (Imagen: Archivo)
