Por Rolando Sarmiento Ricart/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte.
El presidente de los Estados Unidos, Premio Nobel de la Paz, acaba de firmar una Orden Ejecutiva contra la República Bolivariana de Venezuela porque -según él- el país sudamericano atenta contra la seguridad de la potencia bélica más poderosa del mundo. Una acusación absurda que, sin embargo, constituye una amenaza para la región declarada zona de paz durante la II Cumbre de la CELAC en La Habana.
Si tal acción no tuviera los matices injerencistas de la política exterior USA, podría parecer risible semejante argumento.
¿Cómo Venezuela puede constituir un peligro para la estabilidad de los Estados Unidos, si la intención de derrocar y asesinar al actual mandatario Nicolás Maduro ha resultado evidentemente desenmascarada? Ahora faltaría acusar a Venezuela, como a Iraq e Irán, de tener ojivas nucleares y a través de la OTAN, encender un nuevo polvorín guerrerista en la pacífica región para al final del pretexto falseado, apoderarse de las reservas petrolíferas, decisión descabellada algo así como prenderle fuego al patio del rancho presidencial USA lleno de armas estratégicas.
Está claro que la extrema decisión del actual inquilino de la Casa Blanca no solo pretende desestabilizar al gobierno socialista venezolano y sacar del poder a Maduro por cualquier vía -hasta con el recién fallido golpe de Estado militar-, sino llegar a la próxima Cumbre de las Américas con la advertencia de que siempre los Estados Unidos van a seguir siendo el gendarme militar internacional fuera del continente y también en la región que siempre consideraron su traspatio.
Cuba, lo expresó en un inmediato comunicado, apoya incondicionalmente a la Revolución bolivariana, al pueblo de Venezuela y a su presidente Maduro, y al mismo tiempo advierte a los gobiernos de América Latina y del área del Caribe, la verdadera amenaza que significa el guerrerista paso dado por EE.UU para la paz de la región, porque nadie tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de un país libre y soberano. ¿Lo hace Venezuela en territorio norteamericano? (Foto: Archivo)
