La clave del envejecimiento la tienen los reptiles y anfibios

Londres, 26 jun.- Los duros caparazones de las tortugas podrían generarles una protección contra el envejecimiento, demuestran científicos en el mayor estudio sobre el tema con anfibios y reptiles.

Fenotipos protectores como su caparazón contribuyen a una larga vida y en algunos casos a la ausencia de envejecimiento biológico, explican los autores en un artículo publicado en la revista Science.

Esa teoría sugiere que los animales con rasgos físicos o químicos que les confieren un cuidado especial -como armaduras, espinas, caparazones o veneno- tienen un envejecimiento más lento y una mayor longevidad, resalta el artículo. El equipo detalló que estos rasgos defensores permiten a los animales envejecer más lentamente y, en el caso de la protección física, vivir mucho más tiempo para su tamaño que aquellos carentes de cuidado.

La investigación, llevada a cabo por un equipo de 114 científicos, incluye datos sobre envejecimiento recogidos en la naturaleza de 107 poblaciones de 77 especies de reptiles y anfibios de todo el mundo.

«Existen pruebas anecdóticas de que algunos reptiles y anfibios envejecen lentamente y tienen una larga vida, pero hasta ahora nadie había estudiado esto a gran escala en numerosas especies en la naturaleza», explica en un comunicado David Miller, autor principal.

Si podemos entender qué permite a algunos animales envejecer más lentamente, podremos comprender mejor este proceso en los seres humanos, y también podremos informar sobre las estrategias de conservación de reptiles y anfibios, muchos de los cuales están amenazados o en peligro de extinción, añadió.

En su estudio, los investigadores aplicaron métodos filogenéticos comparativos -que permiten investigar la evolución de los organismos.

Su objetivo era analizar la variación en el envejecimiento y la longevidad de los ectotermos en la naturaleza en comparación con los endotermos (animales de sangre caliente) y explorar las hipótesis anteriores, incluido el modo de regulación de la temperatura corporal y la presencia o ausencia de rasgos físicos de protección.

Miller explicó que la «hipótesis del modo de termorregulación» sugiere que los ectotermos -porque requieren temperaturas externas para regular su temperatura corporal y, por tanto, suelen tener metabolismos más bajos- envejecen más lentamente que los endotermos, que generan internamente su propio calor y tienen metabolismos más altos. (PL)

 

 

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