El pintor Rene Portocarrero nació el 24 de febrero de 1912 en la barriada habanera de El Cerro, legó a su pueblo una obra caracterizada por su cubanía. Inició muy joven un trabajo artístico que lo llevaría a ser considerado un importante creador desde que en 1924 expuso un cuadro al inaugurarse en la capital cubana el Séptimo Salón de Bellas Artes de la Asociación de Pintores y Escultores. Reflejó en gran parte de sus obras los interiores y exteriores de las viviendas de El Cerro y de otras edificaciones de la llamada Habana Vieja. En sus óleos y cartulinas plasmó palacios e iglesias de esa área capitalina, los vitrales que allí abundan por doquier. Después que hizo su primera exposición en el exterior -hecho que tuvo lugar en 1945, en la Jullian Levy Gallery de Nueva York- el prestigio de Portocarrero trascendió a numerosas naciones, fundamentalmente de América Latina. Los cambios políticos, económicos y sociales iniciados en Cuba a partir de 1959, resultaron definitorios en su posterior creación artística. Obras de su famosa serie «Retratos de Flora», inspirada en el rostro simbólico de una mujer con distintos atributos y significados, fueron premiadas en 1964 en la Séptima Bienal de Sao Paulo, en Brasil. A lo largo de su fructífera vida, recibiría disímiles distinciones y premios concedidos por el Estado cubano, otros gobiernos así como de reconocidas entidades nacionales y foráneas. Fallece en su ciudad natal el 7 de abril de 1985.
