1957 – Asalto al Palacio Presidencial, en La Habana

La tesis del Directorio Revolucionario de «golpear arriba» estaba en marcha: atacar y tomar la fortaleza donde residía el tirano, ajusticiarlo, desarticular toda la maquinaria del aparato de opresión el tiempo necesario para que la Revolución avanzara y así evitar que el triunfo le pudiera ser escamoteado en una componenda entre politiqueros y militares. Simultáneo a esta acción habría un comando de apoyo de más de cien hombres: la toma de Radio Reloj y de la Universidad, donde se instalaría el cuartel general. Aunque esta intentona no se coronó con el éxito, conmocionó a la nación, puso de pie a todo un pueblo que, unido, avanzó hasta forjar la libertad definitiva.

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