El 19 de junio de 1907 dejó de existir en La Habana Leonor Pérez Cabrera, de origen canario, la amantísima madre del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, por quien expresaba un sentimiento muy especial. José Martí dedicó a su madre sus primeras inspiraciones poéticas, como casi adolescente manifestó sus ideas contrarias al régimen colonial español, sufrió cautiverio en las Canteras de San Lázaro (las huellas de grilletes y cadenas pesaban demasiado en su corazón de madre, y quiso calmarlas enviándole con el padre al hijo prisionero unas almohadillas para alejar la piel del hierro lacerante), desde entonces y hasta su muerte en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, el dolor y el orgullo acompañaron a Leonor Pérez. Luego de la muerte de Martí, doña Leonor se encontraba muy enferma, ciega y pasando grandes necesidades económicas. Vivió dos o tres años en la Calle Paula, en La Habana, pero se vio en la necesidad de alquilar el local y fue a residir con su hija Amelia donde falleció. Al morir tenía cuatro nietos a su abrigo. En Tenerife, en el archipiélago canario, España, nació Leonor Pérez, el 17 de diciembre de 1828.
