Su torpeza, empecinamiento y falta de ética caracterizaron desde sus inicios a la política aventurera y provocativa del imperialismo norteamericano contra la Revolución Cubana, lo que inevitablemente conducía a medidas de necesaria y justa indignación, al herir en lo más hondo la sensibilidad del pueblo. Durante dos días, a partir de esta fecha, personeros de la derrocada tiranía, criminales de guerra, desertores y traidores, son invitados por la Subcomisión de Seguridad Interna del Senado de Estados Unidos para participar en audiencias organizadas contra el gobierno legítimo de Cuba.
