La traición y el asesinato son las armas preferidas de la reacción, que en esta fecha cobró una víctima más al eliminar físicamente al héroe de la Revolución Mexicana, Doroteo Arango, a quien todos llamaban Pancho Villa. Glorioso luchador por la felicidad de los trabajadores de la tierra, igual que Emiliano Zapata, renuncia al poder y lujos de la capital y vuelve con los humildes al trabajo pacífico en la hacienda «El Canutillo», en El Parral, regalo del gobierno. Regresaba de visitar a un amigo ex-combatiente, cuando el auto en que viajaba resultó acribillado a balazos. Este crimen, horrendo y cobarde, provocó hondo dolor e indignación en el pueblo mexicano.
