El año 2021 marcaba al mundo con las dolorosas cifras de la Covid-19. Cuba no escapaba del impacto, uno que sorteó con la inteligencia de sus hombres y mujeres de ciencia… también con los que pusieron el pie en el surco y multiplicaron las producciones agroalimentarias ante la crisis global.
Dentro de ese grupo de avanzada en Camagüey estuvo el campesino Justo González Jiménez, quien no solo pensó en producir alimentos, sino en hacerlo de una manera armoniosa con el entorno y atractiva desde los preceptos del turismo agrario.
“A partir de ese año empezamos, aún sin clientes, a crear las condiciones básicas como baños, infraestructura, el comedor, siempre con recursos propios, con la ayuda familiar y emprendiendo cada día más de a poco”.
¿Por qué escoger esta perspectiva agroecológica para la explotación de la finca?
“Primero porque es un compromiso que tenemos como campesinos, ciudadanos cubanos y revolucionarios producir los alimentos que tanta falta le hacen a la población; y hacerlo lo más sano posible, lo más ecológico posible.
Entonces, aplicando técnicas novedosas que se usan mucho ahora, entre estas el abono de las plantas a base de estiércol animal, la fumigación con insecticidas naturales como el árbol del nim, la flor de capetua, la leche de cardona, que se mezclan con el palillo de tabaco y hacemos bio para fumigar las plantas para el tema de las plagas. Y poco a poco empleamos esas técnicas que son naturales, que cada vez crean un cultivo mucho más sano y a la vez más económico.
No tenemos que invertir en productos químicos, más ante la escasez que hay con estos, junto a otros insumos”.
¿Qué es lo que más le impacta a los visitantes o lo que más agradecen del lugar?
“La belleza del paisaje que tenemos aquí, la instalación que creamos lo más rústica y natural posible, la organización, la limpieza, el trato de todos los trabajadores con los visitantes; el cliente puede ver que parte de los alimentos que ellos consumen se cultivan en la finca y la manera en que lo hacemos y eso constituye algo muy interesante”.
La persona que está interesada en llegar hasta la Finca El Justo, ¿cómo puede hacer?
“Tenemos varias opciones como reservaciones, empleamos las redes sociales, mayormente Facebook, donde tenemos un grupo se llama Finca Agroecológica El Justo. Pueden entrar y unirse al grupo y ahí pueden ver información de todas las cosas que hacemos, de los servicios que brindamos, del paisaje de la zona, del lechón asado en púa, como se hace en el campo cubano”.
¿Quiénes los acompañan en esta tarea?
“Es un negocio familiar donde está prácticamente toda mi familia, desde mis hermanos, mi mamá que es cocinera, mi hija que es bartender, mi yerno, mi esposa. Todos participamos y contribuimos a que todo salga con la mayor calidad posible”.
¿Qué mensaje le transmite a otros campesinos, productores, para que se acerquen a una visión más amigable con el medio ambiente?
“Hay que respetar mucho a la naturaleza, estar en armonía con el medio ambiente. No permitir bajo ningún concepto que nadie venga a cazarle los pájaros, las aves silvestres, que siempre se ven más bellas en su ambiente natural.
Respetar el medio ambiente también con la eliminación de todo tipo de productos químicos y hacer las cosas lo más ecológicas posible, con todas las soluciones que nos da la naturaleza para cultivar los alimentos. Y nada, exhortar a todo el campesino que tenga la iniciativa y que quiera unirse al proyecto para crear estos entornos bellos y el pueblo camagüeyano tenga mejores opciones donde puede pasar un día con su familia”. (Texto: Diosmel Galano Oliver/Radio Cadena Agramonte)
