Presenta la administración de George Bush (padre) al Congreso un informe evaluando el llamado período de pruebas de Tele Martí. En el mismo se reconoce que Cuba de modo eficaz y sistemático lograba interferir las señales, que la Junta Internacional del Registro de Frecuencias ha certificado la ilegalidad de esa acción y que la reacción internacional había sido desfavorable a Estados Unidos. A pesar de esto el presidente Bush (padre) ordenó continuar las transmisiones. Por otro lado, la Junta Internacional de Frecuencia de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) rechaza la gestión de los Estados Unidos de registrar el dirigible de TV Martí.
