1936 – Pablo de la Torriente Brau decide marchar a España

En 1935 salió Pablo de la Torriente rumbo al exilio, en Nueva York. Allá permaneció durante año y medio, hasta septiembre del siguiente año, en que partió hacia España para integrarse a la lucha en defensa de la República Española, contra los elementos representativos del fascismo y la monarquía. Pablo fue, pues, un combatiente internacionalista de primera línea. El 6 de agosto de 1936, desde Nueva York, escribía con júbilo: “He tenido una idea maravillosa; me voy a España, a la revolución española, en donde palpitan hoy las angustias del mundo entero de los oprimidos”. Pablo de la Torriente dejó valiosas crónicas y cartas acerca de sus experiencias en la contienda española. Supo, sin embargo, ser algo más que un mero observador: ejerció la profesión de revolucionario y dejó, con su vida, el recuerdo imperecedero de su ejemplo.

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