A solo unos días del derrocamiento de la tiranía de Gerardo Machado, el Partido Comunista de Cuba efectúa un pleno el 26 de agosto de 1933, en el que orienta la creación de un gobierno de obreros y campesinos mediante la integración de soviets en las fábricas y ciudades. Los dirigentes comunistas se pusieron al frente del movimiento de masas desencadenado por el llamamiento y organizaron soviets en los centrales azucareros Mabay, Jaronu, Senado, Santa Lucia y otros para tomar en sus manos la dirección de esas empresas. Este movimiento no logró extenderse a todo el país, y poco después fue reprimido por los militares proimperialistas.
