Pablo Quevedo, de su voz peculiar solo queda la referencia contada por quienes lo escucharon cantar, pues nunca grabó ningún disco. Antes de dedicarse al arte había sido panadero y tabaquero. Fue cantante estrella de la famosa charanga de Cheo Belén Puig, pero la tuberculosis que padecía lo llevó a la tumba con 28 años, el 10 de noviembre de 1936.
