Este día en su natal Santo Domingo, República Dominicana, en viaje de visita a la isla, fallece la ensayista y profesora Camila Henríquez Ureña. Llegó en 1904 a la ciudad oriental cubana de Santiago de Cuba donde cursó sus estudios, y asumió raigalmente también su condición de cubana, para compartir el amor por ambas islas. Su madre había sido una de las voces femeninas más puras de la lírica dominicana, Salomé Ureña, también una de las iniciadoras de la enseñanza para las jóvenes, su padre, médico, Francisco Henríquez y Carvajal llegó a ostentar la presidencia de la república y a enfrentar la injerencia norteamericana en la hermana nación. Camila Henríquez Ureña adoptó la nacionalidad cubana y llegó a ser una gran pedagoga, investigadora y animadora cultural. En 1932, luego de ejercer por varios años la docencia en Santiago de Cuba, Camila se traslada a París para seguir estudios en la Sorbona. Al volver a Cuba fija su residencia en La Habana y es elegida para presidir la Sociedad Femenina Lyceum y funda la institución Hispano Cubana de Cultura. En 1939 participó en el Congreso Nacional Femenino, del que fue una de sus más activas promotoras. Viajó constantemente por América Latina y los Estados Unidos como conferencista en universidades y centros culturales. Camila aún constituye un ejemplo de mujer de vanguardia, que desmentía la incapacidad de las mujeres, y validaba su talento e inteligencia con decoro. Se incorporó al proceso revolucionario cubano en la gestación de una nueva pedagogía la de forjar, en las aulas universitarias toda una pléyade de profesionales que se extienden por toda Cuba. Por sus relevantes méritos, la Universidad de La Habana le otorgó en 1979 el título de Profesora Emérita, por los años de vida que le dedicó como educadora. Nació el 9 de abril de 1894.
