Entre el 4 y el 8 de octubre de 1963 la caprichosa ruta del ciclón Flora azotó las antiguas provincias de Oriente y de Camagüey. Sus efectos fueron mayores debido a la carencia de medios protectores para la población y la economía. En 93 horas cayeron mil 840 milímetros de agua, causantes de enormes inundaciones, la muerte de mil 126 personas, la destrucción de 11 mil 103 viviendas, averías a otras 21 mil 486, destrucción de cuatro mil caballerías de arroz y serias afectaciones a extensas áreas cañeras y cafetaleras, servicios de electricidad, telefonía, carreteras y caminos. Los primeros partes sobre el paso del ciclón en Oriente no podían dar una información exacta de los destrozos que ocasionaba el meteoro. Incomunicada la provincia por la furia del huracán, que rompía el tendido telefónico, inundaba de lluvias las regiones, desbordaban los ríos y aislaba poblaciones enteras e impedía el transporte aéreo y terrestre, las noticias llegaban imprecisas. La trayectoria irregular del ciclón, de insólito desplazamiento, señalaba que la provincia de Oriente estaba siendo batida en su extensión total. En un extraño movimiento de lazo, el huracán había penetrado por Guantánamo, seguía rumbo norte hacia Holguín, Gibara y Nipe, y cuando se pensaba que continuaría hacia las Bahamas, un brusco retroceso provocado por las altas presiones que encontraba en la costa norte, lo hacía descender de nuevo sobre la provincia, bajando hasta el litoral sur con aterradora fuerza, para salir por el golfo de Guacanayabo, a la altura de Niquero, en dirección a Santa Cruz del Sur, el sureño poblado camagüeyano. El Primer Ministro del Gobierno Revolucionario Comandante Fidel Castro, dirigió personalmente las operaciones de auxilio de la población afectada.
