El 4 de octubre de 1991 se firmó en la capital española el «Protocolo de Madrid» para la protección del medio ambiente de la Antártica y los ecosistemas asociados. El Protocolo es un acuerdo por el que se designa a la Antártica «reserva natural dedicada especialmente a la paz y la ciencia». Los delegados de 30 países firmantes se comprometían a proteger este territorio así como regular sus actividades en la zona, provocando el menor impacto medio ambiental. El acuerdo prohibió la explotación minera durante 50 años. La Antártica es el tercer continente más grande del planeta, con alrededor de 14 millones de kilómetros cuadrados, que contiene el 90 por ciento del hielo de la Tierra, y por tanto un 70 por ciento del agua dulce. Como consecuencia del cambio climático, el continente de hielo se está convirtiendo en agua por el incremento de las temperaturas.
