1956- Masacre de revolucionarios en le Embajada de Haití

Luego de la firma de la Carta de México, el movimiento 26 de julio y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) se comprometieron a aunar sus esfuerzos para derribar la tiranía de Fulgencio Batista. En la medida en que se desarrollaban las acciones estudiantiles, se plantea en el Directorio Revolucionario radicalizar la acción de las masas, concibiéndose la idea de manifestaciones armadas, o sea, que en el interior de las manifestaciones estudiantiles operaran comandos armados, que repelieran la agresión de la policía, poniéndose esto en práctica en una oportunidad. En esta línea de radicalizar las acciones se produce el ajusticiamiento del coronel Blanco Rico, jefe del Servicio de Inteligencia Militar, en un cabaret lo que levanta el ánimo combativo del pueblo. Esto lleva la desesperación a los sicarios de la tiranía. El 29 de octubre de 1956 el jefe de la Policía Nacional, Brigadier Rafael Salas Cañizares, recibe una información falsa que daba cuenta de que en la Embajada de Haití se había refugiado Juan Pedro Carbó Serbiá, uno de los compañeros más buscados del Directorio Revolucionario. Salas asalta la embajada de Haití y aunque Juan Pedro no estaba allí, otro joven, un pinareño, le disparó de abajo hacia arriba, donde no lo protegió el chaleco antibalas. Así fue que en menos de una semana perecen el jefe del SIM y el de la Policía. En el asalto a la sede diplomática fueron asesinados nueve revolucionarios asilados en ella.

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