1984 – Asesinan a Indira Gandhi

Nacida en 1917, recibió una cuidadosa educación y comenzó muy joven su difícil carrera política, que le valió 13 meses de prisión en 1942. Ocupó muchos cargos hasta que, en 1966, se convirtió en primera ministra de su país. Posteriormente, su suerte pareció declinar, pero en 1980 logró vencer en las elecciones y retornar como primera ministra. Indira intentó llevar a cabo una política socializante y de unidad, tarea nada sencilla en un país con más de 700 millones de habitantes, que se expresan en 14 idiomas y 250 dialectos. Y donde, además, se profesan siete religiones y su sociedad está cruelmente dividida en castas. Al mismo tiempo, la India es una potencia económica en la que conviven el pasado y el presente. En junio de 1984 Indira ordenó la represión de una revuelta conducida por la secta religiosa sikh, cuya ideología se oponía por completo a una India laica, en la que todas las religiones pudieran convivir. La misma custodia personal de Indira estaba integrada por varios miembros de la secta, a los que ella se negó a despedir a pesar de las numerosas amenazas de muerte que recibió después de ordenar la represión. Aquel día salió de su residencia para dirigirse a una entrevista periodística y en la puerta saludó a dos de sus guardias, que la acompañaban hacía años. En ese momento los dos guardias le dispararon provocándole graves heridas que la llevaron a la muerte. El asesinato produjo un inmediato enfrentamiento entre los sikhs y los hindúes, que dejó como saldo más de 500 muertos.

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