En 1953 había ingresado en el Instituto de Segunda Enseñanza de Marianao, donde pronto conquistó la simpatía de sus compañeros que lo eligieron vicepresidente de la Asociación de Estudiantes y posteriormente presidente. Desde esa posición dirigió huelgas y protestas del estudiantado, que le ganaron la persecución del director del instituto, la cárcel y la expulsión del centro. Por su valiente actitud contra la tiranía, llegó a ocupar destacadas responsabilidades en el Movimiento 26 de Julio en Marianao. Su asesino sería capturado entre los mercenarios que vinieron por Playa Girón, y ajusticiado.
