El 4 de noviembre de 2001 muere en La Habana el actor Adolfo Llauradó. Había nacido en Santiago de Cuba, el 29 de septiembre de 1941. En su ciudad natal dio los primeros pasos de su carrera artística como parte del cuadro dramático de la radioemisora CMKC, pero fue en La Habana donde primero en el teatro y luego en el cine alcanzaría notoriedad por sus fabulosas cualidades histriónicas.En la pantalla grande logró interpretaciones antológicas en Manuela y el tercer cuento de Lucía -la crítica lo ha considerado una especie de actor fetiche para Humberto Solás-, así como en El hombre de Maisinicú, de Manolo Pérez, y Retrato de Teresa y Las profecías de Amanda, de Pastor Vega. En los últimos tiempos, Llauradó se interesó por la documentalística y colaboró con realizadores graduados en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Participó en festivales internacionales de cine en España, Moscú, Francia, Brasil y de Teatro en La Habana, Camagüey, España y Yugoslavia, entre otros.Su muerte lo sorprendió en una plena etapa de fecundidad creativa, cuando ya había dirigido dos documentales «Las Divas» y «Esmeralda», este último premiado en el Festival Caracol.Su presencia en los cuatro medios: cine, radio, teatro y televisión de manera asidua y con una calidad insuperable avalaron a este actor como uno de los más destacados de los medios culturales.
