En una sala de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y con la presencia del entonces secretario general Javier Pérez de Cuéllar, los cancilleres de Cuba, Isidoro Malmierca, de Suráfrica, Pik Botha, y los representantes de Angola suscribieron los acuerdos que garantizarían la independencia de Namibia, la seguridad de Angola y la paz entre los países del suroeste africano y, en consecuencia, el regreso de las tropas internacionalistas cubanas de suelo angoleño. Las negociaciones durante todo el año 1988 determinaron el fin del régimen surafricano del Apartheid y la independencia total de Namibia, gracias a los éxitos militares de tropas cubanas, angoleñas y de la Swapo (Organización del Pueblo de África Suroccidental).
