Por Yudith Villafranca Pedroso y Dayessi García Sosa/ Radio Cadena Agramonte.
La sequía acecha a la llanura agramontina, con bajos niveles de precipitaciones en estos últimos meses, al punto de que los 54 embalses de la provincia solo reportan el 26,6% de su capacidad de llenado; insignificante cantidad para satisfacer las demandas de las fuentes abastecedoras.
Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, como una forma más de llamar la atención sobre la importancia de defender el uso racional del preciado líquido.
En este 2017 la jornada es motivada por el tema de las “Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?”, en pos de reutilizar su uso, mejorar la calidad, reducir la contaminación, y minimizar la liberación de productos químicos y materiales peligrosos.
De no ser así, el planeta sufriría los efectos de este flagelo, tan poderoso como nocivo para la supervivencia de la especie humana.
La sequía –por ejemplo- responsable de la aridez en las tierras provocada por la escasez de agua, trae aparejado un desequilibrio hidrológico a causa de los niveles mínimos de los suministros de agua, con un impacto negativo en la producción alimentaria y en el desarrollo económico.
Los recursos hídricos y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. Asimismo, favorecen el bienestar de la población, que se srive de ellos para disímiles actividades de carácter cotidiano.
No en vano se insiste en el ahorro, como principal medio de autorregulación para preservar el líquido vital en cada uno de nuestros hogares y centros laborales.
En ese sentido, la delegación de Recursos Hidráulicos en la provincia de Camagüey, implementa estrategias sistemáticas para la conservación y el cuidado de esas fuentes –tanto en la ciudad como en zonas aledañas- sobre todo en comunidades afectadas por la intensa sequía.
El cambio climático, la falta de lluvias, el despilfarro del recurso natural, ya sea por mal estado de las tuberías y redes, salideros, o por la falta de conciencia de algunos moradores; confluyen entre las principales causas que mantienen sedientas las reservas hídricas del territorio, con efectos negativos en las tierras y sembrados.
Continúan entre los más afectados los municipios de Jimaguayú, Sierra de Cubitas y Najasa, además existen embalses deprimidos con niveles acuáticos en el punto muerto. De manera similar está la mayor presa que abastece a la ciudad capital, la Amistad cubano-búlgara, donde solamente almacena el 37,2% de su capacidad de llenado.
Con el propósito de ahorrar el agua disponible se desarrollan varias alternativas en diferentes sectores, sobre todo en los grandes consumidores como la Agricultura y la Salud, donde cada año se emplean volúmenes considerables del vital recurso.
La construcción de nuevas obras hidráulicas y la continuidad en la ejecución de otras, forman parte de las estrategias que se acometen en aras de disminuir las huellas de la sequía en la llanura agramontina.
Destaca en ese sentido, el financiamiento que dipuso Arabia Saudita -que ascendió a los 40 millones de dólares- un monto que permite la rehabilitación de la conductora de la “Amistad Cubano- Búlgara”, la construcción del tercer módulo de la planta potabilizadora, así como la reparación y ampliación de nuevas redes; sobre todo en los repartos que aún no cuentan con el servicio.
La Política Nacional del Agua, aprobada en el año 2012, se enfoca hacia el uso racional y productivo, además del manejo eficiente de la infraestructura y los fenómenos extremos del clima relacionados con el recurso y su calidad.
Si bien necesitamos consumir de dos a cuatro litros al día, también se requieren de 2 000 a 5 000 litros para producir los alimentos que debe consumir cada ser humano; actividades para nada ajenas a nuestra vida, que demandan necesariamente el empleo del agua.
Si se asume esta realidad con el compromiso ciudadano que merece, es posible contribuir al cuidado y conservación de tan imprescindible recurso natural, convencidos de que todos somos responsables de promover una conciencia colectiva por el futuro del planeta. (Foto: Archivo)
