Por Rolando Sarmiento Ricart/Colaborador de Radio Cadena Agramonte.
En este abril de risas y jubileos, los niños pioneros de ayer, los chicos de las patrullas juveniles, los Cinco Picos rebeldes, los infantes, jóvenes de todos los sectores sociales de hoy, andan también con Nuestra América encajada en sus hombros “… como la plata en las raíces de los Andes”.
No hay antagonismo generacional en la incesante trayectoria de la Revolución cubana: ¿El pionero bisnieto cumple más años que el joven de la casa y su comité de base Ujotacé? El niño mártir Paquito González y el joven Julio Antonio Mella dejaron su impronta y germinan en suelo universal.
Siempre hay un antes y habrá un después, surgirán contradicciones interpretativas, pero nadie puede negar que la juventud en cada tiempo teje anhelos con su propia vida, impregnada de hirviente sangre y sosegadas ideas, heredera de aquellos que desbrozaron obstáculos inverosímiles con igual ímpetu.
Jóvenes fueron Bolívar y Martí, Fidel y Chávez, quienes en épocas distintas actuaron y aún tienen mucho que enseñar y hacer, más allá del Río Bravo y la Patagonia, o el inmenso Amazonas, que hermana con aguas renovadas el sur para que el fuego de las guerras nunca prospere en esta Zona de Paz, donde los juegos infantiles peligran y solo la unidad evitará que “la América se llene de miseria en nombre de la libertad”.
Abril es mes de victorias dentro y extra fronteras: Habrá Cumbre y nada borrascosa, porque allí prevalecerá la palabra joven de hoy y ayer, en el verbo aglutinador de José Martí , cuya pluma suma firmas para silenciar las armas del pretexto colonial en Venezuela, mientras las urnas cubanas se llenarán de fresca y autóctona continuidad democrática y, sin irrespetar un ápice el principio de las diferencias recíprocas en las conversaciones entre esta diminuta Isla y el imperio mundial, los cubanos defenderán el porvenir de niños, adolescentes, de la juventud y de las generaciones de antaño causantes de la alegría, la seguridad y la felicidad que se abre en flor cada amanecer de nuestros días. (Foto: Archivo)
